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EL JUEGO DE LOS DIOSES

— prólogo —

Gueides War Game — Portada del prólogo

Antes del tiempo…
antes de los hombres…

existió el Arquitecto del espacio sideral.

No nació.
No fue creado.
No tuvo nombre mientras no existieron lenguas para pronunciarlo.

Habitaba un vacío aún sin forma,
rodeado de oscuridad primordial,
y en su imaginación ardían estrellas que todavía no brillaban.

Pensaba el universo
antes de que el universo supiera que iba a existir.

✦ ✦ ✦

De su pensamiento surgieron las galaxias.
De su voluntad, la materia y la sombra aprendieron a convivir.

Fue entonces cuando el Arquitecto concibió un tablero.

No un objeto.
No un juego.

Sino una representación perfecta del orden universal.

Un tablero inmenso, mitológico, eterno,
donde cada casilla era un fragmento del cosmos,
y cada pieza, un espíritu ancestral,
condenado a moverse según leyes inmutables.

Allí no había azar.
Solo causa y consecuencia.
Solo avance, sacrificio y destino.

✦ ✦ ✦

El tablero permanecía perfecto.
Demasiado perfecto.

Y la perfección,
incluso para los dioses,
termina por volverse insuficiente.

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